Las técnicas de los sondeos y perforaciones en la Sierra de Madrid que practicamos actualmente no tienen nada que ver con las técnicas que se estilaban en la antigüedad y que ejecutaban los denominados zahoríes, esa especie de místicos que decían poder encontrar yacimientos de agua subterráneos con la ayuda de una rama de árbol con forma de uve o de i griega.

Lo cierto es que esos "magos" aún existen en la actualidad, y no solo en los países subdesarrollados como podemos llegar a imaginar, sino en los del primer mundo como Francia. Sin embargo, esa técnica milenaria (se cree que hace más de 4.500 años que se ideó) ha pasado a la historia con los nuevos métodos modernos para hallar aguas freáticas que empleamos en los sondeos y perforaciones en la Sierra de Madrid.

En efecto, los zahoríes eran personas de quienes se decía que tenían una sensibilidad extrema para hallar yacimientos subterráneos en zonas particularmente estériles y desiertos. Su talento y sabiduría solían pasar de padres a hijos y eran muy respetados en las comunidades que necesitaban el agua para sobrevivir y regar sus huertos. En la Alemania luterana, en cambio, eran considerados paganos que habían hecho un pacto con el diablo.

Lo cierto es que no tenían nada de místicos ya que existe una razón para que esas personas encontraran yacimientos de agua bajo tierra. El agua tiene una especie de resonancia magnética protónica que es recibida por los palos, los metales o los péndulos, que vibran u oscilan al sentirla. Es una técnica conocida como radiestesia, acrónimo proveniente del latín "radio" (varilla) y del griego "estesia", percepción.

En los Sondeos Seymar creemos en las explicaciones que da la ciencia y nuestros métodos para hallar aguas fréaticas y pozos están mucho más avanzados, por lo que nuestro índice de equivocación es mucho menor que el de esos místicos.