La legalización de pozos en Castilla y León es un trámite que debes cursar si estás pensando en perforar tu propio pozo de aguas subterráneas. Antes de hacerlo, debes saber cuáles son los tipos de pozo a los que puedes optar.

El primer paso que debes dar antes de decidirte es conocer a qué profundidad se encuentra el agua. Otros factores a tener en cuenta son el estado y la composición del terreno a perforar, y cómo no, tu presupuesto.

Comúnmente existen tres tipos de pozos de agua: los hincados, los excavados y los aforados. Es necesario que te documentes bien sobre esto antes de realizar la legalización de pozos en Castilla y León.

Los hincados se construyen en terrenos compuestos por arena o grava, deformando el firme con un tubo perforado, estrecho y puntiagudo. Esto posibilita la extracción de aguas subterráneas que no se encuentren a más de 100 metros de profundidad.

Por su parte, los excavados constituyen la técnica más utilizada por su sencillez y su bajo coste. En este caso, el suelo a perforar tiene que ser lo suficientemente blando y la capa de agua debe encontrarse a una distancia de entre 10 y 30 metros de profundidad.

La construcción de estos pozos se efectúa colocando anillas metálicas, que excavan de forma vertical y estrecha. Normalmente estos pozos se hacen de forma manual. Sin embargo, es posible que se utilice una excavadora o una barrena.

Los aforados son los que se construyen con más frecuencia en la actualidad, ya que gracias a esta técnica es posible extraer agua que se encuentre a una profundidad de hasta a 300 metros. Pueden construirse mediante motorización ligera, por medios manuales o con mecanismos pesados, lo cual permite la construcción de pozos a grandes profundidades.

Desde Sondeos Seymar recomendamos la construcción de pozos aforados.